119. Conflicto desde una boca pequeña
La noche cayó con una calma frágil—una quietud que podía romperse con una sola frase pequeña. James cerró su portátil en el estudio cuando escuchó los pasos de Ethan en el pasillo. El niño apareció en pijama azul, el cabello ligeramente despeinado, llevando el mismo cuaderno de dibujo de la exposición.
—Papá —dijo con vacilación, como si estuviera sopesando algo importante—. ¿Puedo preguntarte algo?
James se giró y sonrió.
—Claro.
Ethan se sentó en la alfombra, apoyándose contra la rodilla de J