Lucy caminaba por el pasillo con la mente todavía saturada de la adrenalina que le había dejado la pelea en la estación de enfermería.
Había logrado salvar a un paciente, demostrar su valor, y aun así, algo en su interior no estaba en calma.
Sus pasos eran rápidos, casi automáticos, como si el cuerpo quisiera alejarse de todo pensamiento racional y concentrarse solo en la rutina.
Fue entonces cuando la vio. Una figura que la detuvo en seco, como un golpe directo al estómago.
Ruby. La misma e