Lucy volvió al interior del hospital con el corazón todavía latiendo a un ritmo desbocado.
La voz de Sawyer resonaba en su cabeza, suave y persistente, llamándola desde la azotea.
Cada vez que la imaginaba respondiéndole, sentía un nudo en el estómago, una mezcla de deseo y frustración que la dejaba sin aire.
Sabía que él tenía razón. Era peligroso. Lo que acababan de compartir en la azotea podía arruinar no solo su sueño de convertirse en cirujana pediátrica, sino todo lo que había construid