Lucy permanecía en la sala de espera, el corazón todavía latiéndole con fuerza después del caos que había sucedido minutos antes.
Cada respiración le recordaba la delgada línea entre la vida y la muerte.
Su mirada se perdía entre las paredes blancas, tratando de recomponerse, pero sus manos temblaban de manera casi imperceptible.
Sabía que Sawyer había enviado a una enfermera a buscarla, y cuando finalmente apareció, su figura era un salvavidas en medio de la tormenta emocional que la había