El silencio se adueñó de toda la habitación de repente. El tono de voz de Sawyer no admitía lugar a dudas alguno.
Por más que lo intentó, Lucy no fue capaz de evitar que una de las comisuras de sus labios se inclinaran hacia arriba cuando vio a Justin tragar en seco.
—Pero, papá, yo… —comenzó a excusarse Justin, pero Sawyer lo detuvo.
—Papá nada, aquí dentro soy el doctor Campbell para ti. Ahora, salga de la habitación de nuestro paciente.
“Bien, para que así aprenda que no se le interrumpe a