Lucy no recuerda haber sentido una mezcla tan explosiva de ira y asco en toda su vida.
Todavía está allí, de pie, frente a Thea y Allan Campbell, con la mirada clavada en ellos mientras el eco de esas palabras sigue flotando en el aire.
"Fuimos nosotros mismos quienes le pagamos a Jenkins para que lo planeara y saboteara todo."
El corazón le golpea el pecho con fuerza, y por un instante, siente que podría perder el control.
Su cuerpo tiembla, no de miedo, sino de una furia contenida que le que