Lucy
Nunca me he considerado una chica atrevida, siempre he esperado a que me digan qué hacer, que tomen la iniciativa por mí, así que, cuando me pongo de rodillas frente al sofá y palpo con la mano la erección debajo de sus pantalones, estoy sorprendida.
No soy Lucy, al menos no la chica dulce y recatada que todo el mundo ve.
En este momento he tomado las riendas de mi sexualidad, he abierto la puerta a mi lado sensual y salvaje y quiero abrazarlo para que se quede siempre conmigo.
—¿Estás