El día siguiente llega demasiado rápido. Lucy apenas ha dormido tres horas, el cansancio se le nota en las ojeras y en la rigidez de sus hombros, pero la vida en el hospital no se detiene para nadie.
El sonido de los monitores, el ir y venir de enfermeras y residentes, el murmullo de las familias en la sala de espera… todo vuelve a la normalidad como si el día anterior no hubiera sido una batalla épica por la subvención que podría cambiar el futuro de la oncología.
Sawyer tampoco luce mucho me