"—Pues, a decir verdad, eso no es cierto. La niña vendrá con nosotros."
Todos en la habitación giran hacia la puerta. Mientras las palabras resuenan en toda la habitación como un maldito eco.
El tiempo parece detenerse. Los pasos que se escuchan resonar en el pasillo son medidos, calculados, y cada uno suena como un martillazo en el pecho de Lucy.
Cuando la puerta finalmente se abre, los padres de Sawyer aparecen, impecables, como si hubiesen planeado hasta el último detalle de su entrada.
El