Lucy no entendía. El rostro de Sawyer, tan desfigurado por la angustia, era una imagen que jamás había creído posible.
Aquella rigidez en su quijada, ese temblor apenas perceptible en sus labios... algo en su interior se quebró al verlo así.
—Sawyer… —susurró, sin aire—. ¿De qué estás hablando? ¿Despedirme de quién?
Él abrió la boca, pero no salió sonido alguno. Los ojos, enrojecidos, brillaban de lágrimas contenidas.
Tragó con dificultad antes de dejar escapar una frase que se clavó en el pe