La lluvia cae con fuerza sobre el techo de la casa, cada gota golpeando los ventanales como un tambor suave y constante.
Afuera, el viento juega con las ramas de los árboles, doblándolas apenas, y el cielo nocturno parece encendido por los destellos esporádicos de los relámpagos.
Dentro, sin embargo, todo es cálido y sereno.
La casa de Sawyer se siente viva. En el aire flota el aroma a mantequilla, ajo y hierbas frescas, y el sonido del cuchillo golpeando la tabla de cortar resuena en la coci