Sawyer y Lucy no habían hablado más desde el primer día de ella en el hospital y, aunque una parte de ella no se alegraba para nada, la otra tenía planeado que continuara de esa manera.
Al llegar a la hora 30 de su turno, ella camina por el pasillo hacia la sala de guardia cuando ve al causante de sus dudas a la vuelta de la esquina. ¡A la mierda con eso de continuar evitándolo!
De pronto, a su lado ve una puerta y, sin pensarlo dos veces, se mete en esa habitación al azar y se apoya contra la