LUCY
La primera vez, Sawyer me penetró lenta y cuidadosamente, y no pude reprimir el gimoteo descarado que se me escapó cuando se ralentizó.
Más. Necesitaba mucho, muchísimo más.
En eso era en lo único que podía pensar en ese momento. En él dentro de mí. Lo más profundo posible.
—¿Estás bien? —me preguntó, y sonó como si le hubiese explotado un pulmón.
Sin dudas era especial. No le había ni tenido que explicar el juego que quería llevar a cabo.
Con solo verme y escucharme lo había entendido y