POV DE ALEXANDER
Mis dedos se clavan en su carne color alabastro. Sé que no haría falta mucha fuerza para hacerle daño grave.
Esa parte retorcida que jamás me abandonará encuentra su vulnerabilidad excitante. Saber que me confía su cuerpo y sus sentimientos, segura de que nunca le haré daño, me excita.
Si ese pensamiento no es suficiente para llevarme al límite, verla encima de mí, con los ojos oscurecidos por el deseo, sus pechos en mi punto directo de visión pidiendo que los bese, mantienen