El sol de la mañana apenas filtra su luz a través de las cortinas cuando Isabella se despereza en la cama. A su lado, Alexander duerme profundamente, su respiración pausada y el rostro sereno, como si por fin hubiera encontrado algo de paz en medio de tanto caos.
Isabella sonríe con ternura. La noche anterior había sido... mágica. Después de semanas de tensión, de miedos y secretos, por fin se habían dejado llevar por lo que sentían. Sin máscaras. Sin reservas. Solo ellos dos.
Pero la burbuj