El aroma del café recién hecho y las risas infantiles llenan el departamento de Isabella Reyes.
La luz dorada de la mañana atraviesa las ventanas, iluminando la cocina donde tres cabecitas idénticas discuten sobre quién untará la mayor cantidad de mermelada en su tostada.
—¡Yo primero! —protesta Liam, levantando la mano como si estuviera en clase.
—¡No! ¡Fue mi idea! —reclama Gael, arrugando la nariz.
—¡Mami dijo que todos tenemos que compartir! —interviene Emma, con las manitas en la cintura.