El sol resplandece sobre la costa, filtrándose a través de las hojas de palma mientras el sonido de las olas sirve como banda sonora perfecta para el día.
Isabella observa a Liam, Emma y Gael correr por la arena con risas contagiosas, recogiendo caracoles y lanzándose miradas cómplices entre ellos.
A su lado, Alexander sostiene una pequeña cesta con frutas y toallas, mientras lanza miradas llenas de ternura hacia los trillizos.
—Vamos a ese rincón, bajo las palmeras —dice Isabella, señalando