“Buena suerte hoy. Estoy completamente seguro de que lo lograrás”
Natalia se encontró esa nota en la mesita de noche junto a su cama y no pudo hacer más que sonreír.
Acarició el papel, deleitándose con la textura del mismo y con la hermosura de la letra de Fabián. Tenía una caligrafía fina y pulcra. Nada comparada con la suya, la cual era desordenada y chueca la mayoría del tiempo.
La mujer sintió mariposas en el estómago al darse cuenta de que aquel hombre hacía todo bien.
Todo.
Absolutamen