Christopher
La luz del atardecer se filtraba por las ventanas del estudio, proyectando sombras alargadas sobre los libros y documentos que cubrían mi escritorio. Había pasado horas revisando contratos, pero mi mente estaba lejos de aquellas páginas. Desde la habitación contigua, podía escuchar a Emily tarareando una canción de cuna mientras acariciaba su vientre cada vez más prominente. Ese sonido, tan simple y cotidiano, me provocaba una mezcla de emociones que nunca creí posible experimentar.