Christopher
El tiempo se había convertido en algo extraño, elástico. Los minutos se estiraban como horas cuando sostenía la mano de Emily mientras ella dormía, agotada tras otra noche de visitas a la UCIN. Y luego, de repente, los días parecían evaporarse cuando me encontraba contemplando a mis tres pequeños milagros, tan frágiles bajo las luces de las incubadoras.
Habían pasado cinco días desde el nacimiento prematuro de los trillizos. Cinco días de existir en un limbo entre el terror y la esp