El doctor entró de inmediato a examinar a Javier y mientras lo hacía Javier, trataba de mirarlo, como no entendiendo lo que estaba sucediendo.
Trató de decir algo, pero el medico se lo impidió de inmediato.
—Por ahora es mejor que no se esfuerce Javier. Ha logrado hacer algo épico: despertar. No tentemos a la suerte, por favor —sonrió con satisfacción.
Pero Javier, obstinado, negó con la cabeza y se esforzó nuevamente.
—Luna... —susurró, apenas—. Mis hijos...
El doctor, al ver que su paciente n