La noticia de la mejoría de Javier corrió como reguero de pólvora. Casi todos los interesados llegaron al mismo tiempo al hospital, encontrándose en la entrada.
Cuando estaban llegando a la habitación del hombre, se encontraron con oficiales de la policía en la puerta y con un hombre que parecía ser un detective haciendo preguntas.
Isabel se quedó congelada, incapaz de reaccionar ante la inesperada presencia policial, y fue Julián quien la sostuvo con firmeza para evitar que se desplomara. En e