—¡Suélteme! —le ordenó Samantha haciendo fuerza por soltarse de él—. ¿Qué cree que está haciendo? ¿Se volvió loco?
Javier sin escucharla, dio unas largas zancadas, hasta llegar al interior de un pasillo, donde ya nadie podía verlos y se detuvo, exhalando un profundo suspiro.
—Usted me está volviendo loco —dijo, llevandola contra la pared—. No tengo idea de porque, pero se ha metido en mi cabeza apenas la vi.
Samantha se mordió levemente el labio, un gesto que él interpretó como una invitac