La habitación estaba apenas iluminada por velas y el aire cargado de un perfume exótico que Samantha había escogido deliberadamente. Cada detalle, desde la seda que cubría la cama hasta las copas de cristal en la mesa, era parte de un escenario que había preparado con precisión quirúrgica.
—Confía en mí —susurró ella, mientras con un pañuelo de seda le vendaba los ojos a Javier.
Él respiró hondo, conteniendo un estremecimiento. La oscuridad lo volvió vulnerable, pero también intensificó el rest