capítulo 8: ¿ un trato? ..
El despertar de Kate fue lento y doloroso, como si emergiera de las profundidades de un océano helado. Lo primero que registró fue el silencio absoluto, roto solo por el crepitar lejano de una chimenea. Sus ojos café claro se abrieron con pesadez, encontrándose con un techo de molduras doradas y una habitación de dimensiones imponentes que olía a sándalo y lluvia.
Por un segundo, la confusión la dominó. No estaba en su habitación, ni en la iglesia, ni bajo la tormenta. Pero entonces, como un