Él Derecho De Conocer La Verdad.
La mansión de George Ambani se alzaba imponente detrás de los altos portones negros, rodeada por jardines perfectamente cuidados y una fila interminable de ventanas iluminadas. Todo en aquel lugar transmitía poder y dinero.
Durante unos instantes, Anna permaneció inmóvil frente a la entrada principal, luchando por reunir el valor necesario para tocar el timbre. Sus manos, heladas, delataban su nerviosismo. Había pasado horas ensayando lo que debía decir, pero una sensación incómoda le insistía