Hasta Que Ninguno Quede En Pie.
Mientras hablaba, sus ojos se desviaron lentamente hacia Anna. No fue una acción trivial ni casual; había algo más en su mirada, algo oscuro que quemaba sin hacer ruido. Una mezcla amarga de resentimiento, sufrimiento… y una acusación muda que no requería palabras para entenderse.
Anna sintió un escalofrío recorrerle la columna. Un frío inesperado y profundo que la dejó clavada en su sitio por unos segundos que se sintieron eternos.
George tensó la mandíbula de inmediato al notar aquella mirada