Sabía que no aria nada que dañará a Paul y por eso lo dejo al cuidado de Sandra; más no por eso podía olvidar con quién es que se vio.
—Bueno, pues no tienes razón alguna para sentirlos —le aseguro, bien consciente de lo que decía.
—¿En verdad no la tengo? —le cuestiono sin abandonar su actitud a la defensiva y es que se negaba a hacerlo.
—Después de lo que ha pasado entre nosotros, de todo lo que hemos vivido; creí que al fin me conocías. Tenía la esperanza de que no volvieras a dar nada por h