La abrazo y beso muy emocionado, tanto que deseaba gritarlo a los cuatro vientos. Gritar que ella sería su esposa.
—Emma hay algo más que debes saber —admitió, sentándose en el borde de la cama frente a ella.
—Dime, anda —le insto.
—Cuando los médicos te revisaron descubrieron algo más —comenzó a decirle, tratando de encontrar las palabras correctas.
—Habla de una vez, que me estás asustando —le exigió, temiendo se tratase de algo malo.
—Se que no es así como se supone que pase, pero así ha ocu