En ese instante, solo se echó hacia el frente para poner sus manos en el piso y hacer fuerza con estás para incorporarse, levantando así su pequeño trasero. Lo hizo hasta que estuvo de pie por sí solo, todo mientras el resto estaban distraídos en sus pláticas. Comenzó entonces a caminar él solo, aunque un tanto tambaleante. Al ver eso, todos se quedaron callados de pronto; viendo su gran hazaña. Daba pasos cortos y lentos, su andar era tan endeble que podía caer en cualquier segundo.
Oliver no