Emma entonces se encaminó hasta la sala de estar, escuchado como estos tenían una charla amena y tranquila sobre el clima. Oía a Frederick y Oliver discutir sobre si sería conveniente hacer una cena al aire libre para agasajar a sus socios; mientras que Luisa se reía al recordarles que ellos poco sabían de la organización de esas comidas y les sugería que mejor dejarán las cosas en sus manos, que permitieran que fuese ella quien se ocupase.
Aquella charla tenía un ambiente distendido, parecía