Al salir al pasillo, se encontró con Paolo, quien la veía con horror. Este lo había escuchado todo y esperaba ver salir a la joven hecha un mar de lágrimas o alterada al menos, pero no fue de esa forma y es que parecía tan tranquila como cuando entró. Él, en cambio, sí la veía con angustia; además de que estaba acompañado por dos hombres más altos y fornidos, los cuales parecían ser guardias. Tal hecho no le preocupo en absoluto a Emma, quien les volteo a ver con tranquilidad.
—Descuiden, Oliver