CAPÍTULO 35
No tuve tiempo de darle una explicación a nadie, aún estaba shockeada al ver que no me reconocia ¿Cómo no podía reconocerme?
En cuanto Kaleb abrió los ojos y preguntó quién era yo, los médicos entraron corriendo a la habitación después de escuchar mis gritos
—¡Es un milagro! La diosa Luna salvo al Alfa Kaleb
No pude hablar más con el me sacaron a empujones de la habitación. No sabía cómo reaccionar, ¿Que le estaba pasando a Kaleb?
Cuando salí al pasillo aún sin saber cómo reaccionar, me sorprendi cuando Román me agarró del brazo con fuerza y me jalo a un lugar apartado
—¿Qué hacías en la habitación de Kaleb? —me gritó con los ojos llenos de rabia y furia temblando —. ¡No tenías ningún derecho de estar ahí!
Intenté soltarme, pero me apretaba más, parecía que quería tenerme bajo su dominio
—Cristal es su esposa —continuó—. ¡Tu lugar es conmigo, especialmente ahora que estoy pasando el luto de mi madre! Pero aún así, piensas primero en el que en mi ¡Esta muerto!
—Acaba de