Capítulo 118
—No tienes que hacer esto —le dije sin moverme levantando las manos
Úrsula no bajó el arma. Sus manos estaban firmes y seguras, como si hubiera estado esperando este momento durante años. Detrás de mí, Ulises seguía en el suelo, inconsciente. La sangre le corría por la sien y se mezclaba con la tierra húmeda del bosque. Quise acercarme a él, pero el cañón del arma se movió apenas me moví, obligándome a quedarme donde estaba.
—Sí tengo que hacerlo —respondió con una sonrisa desquici