CAPÍTULO 36
Román se levanto de la cama de un salto, Apenas los ancianos terminaron de hablar, dijo que sí. Dijo que su madre siempre había querido verlo subir al trono y que él honraría ese deseo hasta que Kaleb se recuperara.
Se que el aceptaba solo porque Irma había fallecido, pero en el fondo de su corazón, el nunca quiso ser el Alfa.
Los ancianos le explicaron que no podía quitarle el lugar a Kaleb. El trono seguía reservado para él cuando volviera a estar sano. Román asintió no le molestaba, aunque vi en su mirada una oscuridad que me extrañó, parecía otro.
—Es importante que Ariadna ocupe su lugar de inmediato, ya veo que han tenido intimidad y no quiero escándalos —dijo el anciano viendo cómo estábamos en la misma cama.
Yo era viuda, así que no eran tan estrictos conmigo pero estaba mal que tuviéramos intimidad sin la ceremonia.
—¿Que quiere decir con eso? ¿Que lugar debo ocupar?
—El lugar de esposa —gruñp el anciano —La ceremonia no se completo, deben casarse y ese mismo dí