Capítulo 74. “Como todo lo demás hoy”
Eleanor subió los escalones con la espalda recta, aunque sentía que el peso de la casa se le desplomaba encima. Al entrar en la habitación, el sonido de la ducha —un siseo constante y violento— llenaba el espacio, filtrándose por la puerta del baño junto con una neblina de vapor que suavizaba los ángulos de los muebles de caoba.
Se acercó al tocador, se sentó con lentitud, sintiendo la seda de su propia ropa como una armadura que empezaba a estorbarle. Frente a ella, su reflejo le devolvió una