Capítulo 55. El colapso del silencio.
Eleanor estaba de pie tras su escritorio, con el auricular del teléfono presionado contra la oreja. Estaba al teléfono con un agente literario en Londres, discutiendo los derechos de una traducción, cuando vio a Florence entrar a su despacho privado. La joven sostenía una pila de galerías de impresión que debían ser revisadas esa misma tarde.
En ese momento, la puerta se abrió. Florence entró con paso vacilante, sosteniendo una carpeta contra su pecho como si fuera un escudo. Su rostro no tenía