Capítulo 10. Un presentimiento.
El sonido de los neumáticos sobre la grava fina anunció la llegada. El vehículo se detuvo con suavidad frente a una de las casas más exclusivas del country. Arthur ya esperaba en la entrada. Al reconocer a la mujer que bajaba del auto, su gesto profesional se transformó en una sonrisa de bienvenida.
—¡Arthur! Qué alegría me da verte —exclamó Valerie, saludándolo con un cariño que delataba años de confianza.
—Es un honor tenerla de vuelta, señorita Valerie —respondió él con afecto—. Siempre es u