Antes de que cerraras la puerta

Antes de que cerraras la puertaES

Romance
Última actualización: 2026-04-15
Magdie  Recién actualizado
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Resumen
Índice

¿Has pensado en el poder de la tinta? Conservo cartas de más de 15 años, y estoy segura de que con los cuidados necesarios podrían seguir hasta que yo muera. La tinta seguiría intacta, inmóvil sobre el papel, con la misma figura y significando lo mismo. Es bastante raro considerando que quien lo escribió podría estar ya a tres metros bajo tierra dentro de un ataúd, o a más de mil kilómetros lejos de ti, o sin siquiera recordarte, las posibilidades son infinitas. Sin embargo al abrir esa hoja te podrías transportar con tu imaginación y ver a esa persona escribiéndolo, aunque nunca la hayas visto. Podrías reír... por escuchar a esa persona pronunciar las palabras que plasmo, o llorar... por ver la tristeza de su mirada al escribir sus pensamientos. Incluso podrías sentir calidez al notar el amor con que se trazó cada palabra. La tinta puede rememorar tanto, y a la vez nada. Porque en cuanto se apaga la imaginación, abruptamente sientes como la actualidad te jala, solo para recordarte que sin importar lo que la tinta conserve ...la vida ya te lo quitó.

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Capítulo 1

Capítulo I: Un trozo de papel

Fue la primera vez que quise detener a alguien antes de que cerrara la historia, y seguramente fue también la última que lo intentaré.

Hoy es un día gris y de vez en cuando caen algunas gotitas de lluvia, como los anteriores tres días pasados, huele a tierra mojada y hay algunos niños saltando en charcos. Es un tiempo agradable pero de esos que si duran demasiado empiezan a nublar también un poco el corazón, ¿o solo yo lo siento así? No debe ser tan dramático como me parece.

Pero debo quitarme ya las cobijas de encima para lavar el auto, una semana más y seguramente tendré un accidente por no diferenciar la mancha del vidrio con alguna moto. Lo más difícil suele ser buscar todo lo que necesito para lavarlo y pienso nuevamente en la aspiradora que está a punto de dejar de funcionar.

Hay partes que a veces no quiero ni voltear a ver pero me dispongo a que sea una limpieza profunda y justo cuando estoy metiendo más adentro el tubo de la aspiradora sin más se apaga, otro fallo.

Suspiro resignada y ahora solo me quedan las manos para sacar lo más que se pueda del fondo del asiento. Y alcanzo un trocito de papel arrugado, se nota la tinta que traspasa el papel y al abrirlo leo dos palabras: te amo.

En este momento pude jurar que tal como las películas sentí que algo me jalaba y ya no estaba en el auto, ahora veia a lo lejos a una chica sentada esperando en un restaurant café, la silla le queda un poco grande por sus escasos 1.50 cm de altura. Y mueve un poco las piernas apenas rozando el suelo, ya inquieta, y resiste la tentación de raspar sus dedos porque ya se ha hecho algunas cortadas así.

Rechaza una vez más al mesero que le ofrece servirle algo y luego se arrepiente, le pide un café y vuelve a sumergirse en sus pensamientos moviendo los pies.

En eso escucha una voz que la hace girar hacia atrás de inmediato:

-Hola! Creí que yo venía temprano pero veo que tú madrugaste, estoy sorprendido.

-Hola!

Es lo único que alcanza a decir antes de que el la levante y la envuelve en sus brazos como si hubiera pasado años lejos y ahí mismo la volviera a ver. Ella cierra los ojos y sonríe al momento que le devuelve el abrazo tal vez no tan fuerte por obvias razones. El debe ser unos 20 cm mas alto, pero debo admitir que ese abrazo parece de los que encajan tan bien que podría jurar que ellos nacieron con la medida justa para el otro. El es quien la suelta primero, acerca su silla para que ella se siente y mueve la suya para quedar a su lado. Ella se ve notablemente nerviosa, apenas puede verlo a los ojos pero el se ve bastante relajado y le dedica una sonrisa mostrando todos sus dientes y le dice:

-Es un día lindo, ¿no crees? Lo prepare para ti

Ella ríe tal vez demasiado fuerte para como lo imagino y le contesta- Wow, debes ser una persona muy influyente para poder prepararme un día tan agradable.

-Por supuesto, toda esta gente en la cafetería está aquí por mi, pedí que cambiaran el aromatizante a olor a tierra mojada, tu favorito.

Ella inhala profundo siguiéndole el juego y cierra los ojos para notarlo, si percibe olor a tierra mojada, el cuál el obviamente no preparo pero le gusta que recuerde sus preferencias. El olor a café es lo mejor y el pan recién horneado le da un toque muy especial.

-¿Ya pediste algo? Debes tener hambre, ya se que te gustan los capuchinos pero te recomiendo un vainilla latte si aun no has encargado nada.

-Demasiado tarde, ya pedi mi capuchino pero adelante, pide el tuyo y me das a probar a ver si me convencees. Dice mientras la ultima palabra le sale algo alargada por los nervios.

Mientras ella habla el se ve muy atento viendo sus ojos, pero bajo la mesa acercaba poco a poco su mano, recorrió su muñeca y avanzó hasta que quedaron entrelazados sus dedos con los de ella. Ella resistió lo mas que pudo pero termino hablando torpe al sentir el calor recorrer sus manos y terminar en sus mejillas.

Volteo a ver la mano de el sobre la de ella y luego levanto la vista a sus ojos, dejaron de hablar y por un milisegundo todos desaparecieron hasta que llego el mesero interrumpiendo el momento:

-Aquí esta su café señorita. ¿Algo más para usted o el caballero?

-Si por favor- responde el- ¿me traes un rol de canela y un latte vainilla por favor?

El mesero se aleja y ella desearía que pudieran quedarse viéndole un poco mas hasta que se baje la emoción del momento anterior pero el no lo permite y comienza:

-Bueno, gracias por aceptar mi invitación. – En este momento el ya se empieza a poner nervioso, su cara se ve mas rígida y ha tomado una postura seria, entrelaza sus manos frente a la mesa, toma aire y como si hubiera tomado valor vuelve a verla a los ojos, ella ya se ve un poco mas relajada, sabe que estan en la misma sintonía.

Y el continua:

La verdad es que me pone muy nervioso esta situación. Crei que ya no me volvería a sentir como un muchachito pero asi es como me siento ahora. Ya debes haberlo notado, pero te lo quiero confirmar. Va sonar muy tonto pero escribí lo que quiero decirte porque no quiero olvidar decir nada y bueno ahí va - saca su celular y empieza a leer- Disfruto mucho de platicar contigo, y escucharte reír, cuando tienes problemas no puedo evitar pensar en como ayudarte, y odio que yo no sea la persona a la que acudes por ayuda. Me gustaría que hubiera mas días como estos, donde no coincidamos solo porque nuestros amigos salen juntos sino porque tu y yo estaremos solos prestándonos atención solo a nosotros. Se que hablo mucho y a veces no te dejo expresar pero en este momento debo decir todo lo necesario para que me digas que si.- en este momento el voltea y la mira fíjamente a los ojos, traga saliva y lo suelta- Me gustas. Me gustas mucho y desde hace tiempo, y creo que tú sientes lo mismo por mi. ¿Quieres ser mi novia?

Ella desborda un torrente de emociones por su cara, se nota que resiste la necesidad de ampliar más su sonrisa por todo lo que está escuchando. Y está tan emocionada que tarda un buen rato en contestar así que el dice:

- Te agradecería si me puedes evitar la tortura y me lo dices de una vez, por favor.- Y pone esa cara tan tierna como de un perrito suplicando que le des un pedazo de pan.

Entonces ella acerca su taza de café y le da un sorbo, siente la boca muy muy seca por los nervios, voltea a verlo nuevamente y le dice un - Si - apenas audible para el, se arma de valor tal como el y sin pensarlo le da un beso rápido pero lleno de sentimiento, apenas apretando los labios contra los de el pero con mucho cariño. La sonrisa de el no cabe en su cara y toma su cabeza para recargarla en su pecho y abrazarla, así se quedan por un largo rato hasta que llega la comida y claro que tienen hambre.

-Una cosa más, te traje algo. -Mete la mano a su chaqueta y saca un sobre lila de papel.- ¿Te gustaban las plumas de gel? Ya no se usan mucho pero a mí me gustaban, cuando estaba en la escuela me quedaban espectaculares mis dibujos con esas, según yo- y ríe un poco- Toma.

ella la toma y se da cuenta de que está más abultada de lo normal para solo tener una hoja dentro, entonces le dice:

-¿Puedo abrirla?

- Mmmm, está bien, pero deja la carta para después ¿si?

Ella asiente y saca del sobre una pulsera negra, y se da cuenta de que el lleva una exactamente igual en su muñeca. Se tapa la boca de lo tierno que esto es para ella y que a él se le haya ocurrido, aunque es el, y el hace este tipo de cosas sorprendentes.

-¿Me la puedes poner?

- Por supuesto- le dice con su linda sonrisa y toma su muñeca.

Entonces, empiezo a sentir las rodillas adoloridas, pase demasiado tiempo viendo ese trozo de papel. Todavía me falta el otro asiento pero para mí buena suerte la aspiradora no dió para más y yo tampoco. Sostengo un poco más ese trozo de papel y me tienta el guardarlo, así podré regresar a ese recuerdo cuántas veces quiera, pero no. Esta fue una traición de la aspiradora, pero debo ser fuerte. Esto no es lo que me prometí y me obligo a no pensar mientras mi mano va a hacia la bolsa de basura, lo aprieto fuerte, de verdad no quiero dejarlo ir, ¿puede no afectarme solo tenerlo guardado? Pero lo suelto.

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Capítulo I: Un trozo de papel
Capítulo II: La pluma
Capítulo III: Un viaje inesperado
Capítulo IV: El sauce llorón
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