CAPÍTULO 30. COLMILLO DEL CÉFIRO
No podía estar más feliz.
A pesar de lo extraño que era todo, ese Alfa… tan insoportable e intenso, había sido el único en mostrarme un poco de empatía con mi situación y me ayudaría a encontrar a mis abuelos. Eso… era lo primero que me hacía realmente feliz en mucho tiempo.
El jeep se detuvo, miré a mi alrededor, expectante. Esperé a que el Alfa Daryion bajara del vehículo y lo seguí de inmediato.
Frente a nosotros se alzaba un edificio de tres plantas, sobrio pero acogedor. Un sauce custodiab