CAPÍTULO 29. SONRISA
¿Qué demonios estaba sucediendo con esta niña? Mi lobo no dejaba de inquietarse ante su presencia. ¿Por qué interesarse en algo tan… simple?
Fruncí el ceño.
Desde el día de ayer no ha hecho más que poner a prueba mi paciencia. Es… entretenida, sí… un poco. Pero no al grado de tentarme, todo es mucho más fácil cuando no la tengo cerca., eso me repetí, malhumorado.
Porque tenerla así… tan próxima… poder percibir su nerviosismo, su excitación… había sido peligrosamente estimulante.
Y ahora… ahora