CAPÍTULO 53. PICNIC
Ahora sí estaba en un verdadero problema, mi cabeza era un desastre mientras caminaba de regreso a su habitación. Sentía el pecho apretado y un nudo incómodo en el estómago que no desaparecía por más que intentara convencerme de que todo estaba bien.
Porque no lo estaba…Había quedado de comer con León.
Durante días enteros él me había estado evitando al punto de cambiar horarios, desaparecer antes de las clases o simplemente actuar como si yo no existiera. Y eso dolía más de lo que quería admit