Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer en Miami se presentó con un cielo de color plomo, una metáfora perfecta del estado de ánimo que imperaba en la mansión Blackwood. La lluvia del día anterior había dejado un rastro de humedad persistente que se filtraba por las juntas de los grandes ventanales, y el silencio en el comedor era tan denso que el tintineo de una cucharilla contra la porcelana sonaba como una detonación.
Camila estaba sentada frente a su café, pero no lo probaba. Sus ojos, enmarcados por unas oje







