La noche en la mansión Blackwood no trajo el descanso que la pareja necesitaba. Mientras Camila dormía el sueño profundo del agotamiento físico y emocional, Alexander permanecía despierto, sentado en el sillón de lectura del dormitorio, con la mirada fija en el vientre de su esposa que apenas se elevaba con cada respiración.
La noticia del embarazo había sido un estallido de luz, pero para un hombre cuya vida había sido una guerra constante en la oscuridad, la luz también proyectaba sombras lar