El aire acondicionado del estudio de la cadena Global News Network en Miami funcionaba a máxima potencia, pero para Camila Ríos, el ambiente se sentía como una caldera. Las luces halógenas, intensas y quirúrgicas, caían sobre ella como un interrogatorio de la Gestapo, resaltando cada poro de su piel y, esperaba ella, ninguna de sus dudas.
Frente a ella, sentada con una postura que irradiaba una falsa empatía, estaba Valeria Cruz. Valeria era una leyenda del periodismo de investigación, conocida