La humedad de Miami se detenía en seco ante las puertas de cristal reforzado del nuevo Centro de Biogenética Avanzada "Ríos-Blackwood". El edificio era una oda al minimalismo agresivo: una estructura de titanio y vidrio que parecía emerger del suelo de la Universidad de Miami como una lanza apuntando al futuro. Dentro, el aire era una mezcla purificada de ozono, lavanda sintética y el olor metálico del equipo médico de última generación, un aroma que para la Doctora Camila Ríos era más embriaga