La luz del amanecer en Coral Gables siempre tenía una cualidad dorada, casi irreal, que se filtraba a través de los robles centenarios de la mansión Blackwood. Era el tipo de mañana que Alexander Blackwood solía utilizar para meditar sobre el próximo movimiento del mercado, pero hoy, el silencio de la casa se sentía como el aire antes de una detonación.
Alexander estaba en el comedor principal, rodeado de mármol y plata. Frente a él, una copia física del Miami Chronicle, el diario más influyent