El apartamento de Leo no era un ático con vistas al skyline de Miami. Era un piso pequeño en Little Havana, modesto y tranquilo, en un edificio antiguo donde los olores a café cubano y ropa recién lavada se mezclaban en los pasillos. Era, por necesidad, el lugar más seguro de la ciudad. Nadie buscaría al depuesto magnate de Blackwood Sterling en la calle 8.
Alexander y Camila se quedaron en silencio mientras Leo les mostraba el lugar: un dormitorio diminuto, una cocina que apenas cabía una pers