La sesión con la Dra. Alistair se sentía como la audiencia final de un juicio personal. Alexander se sentó frente a ella, con la frialdad de su traje de poder contrastando con el temblor interno que solo Camila podía calmar. La psicóloga forense tenía la potestad de validar o invalidar el corazón de su plan: el matrimonio como escudo legal contra la cláusula de venganza.
—Señor Blackwood —inquirió la Dra. Alistair, con una calma perturbadora—. Su plan de negocios es brillante, pero el Fideicomi