El aire en el ático de Blackwood & Associates estaba cargado de la misma electricidad que precede a una tormenta financiera. El sol de la mañana ya no era un recordatorio de culpa, sino una luz de batalla.
Camila estaba sentada en un sillón, fingiendo leer un informe, pero sus ojos estaban fijos en Alexander. Él estaba en su escritorio de cristal, rodeado por pantallas de información que parpadeaban con números rojos y gráficos descendentes. La noche anterior, él le había enseñado una lección d